Hay que tener suerte y mirar donde casi nunca miramos para distinguir a esta araña entre los matorrales que bordean el camino. Su objetivo es pasar desapercibida y lo consigue a la perfección permaneciendo inmóvil en el centro de su casi invisible tela. Ya en casa, amplías la foto y admiras la delicadeza de esos ocho pies afianzados con increíble precisión a los finísimos hilos de seda. Después reparas en esa extraña figura del abdomen: una especie de tótem, como una calavera de búfalo, sosteniendo un pequeño sol anaranjado entre sus cuernos.
Una imagen, a veces, puede valer más que mil palabras, pero en algunas ocasiones ocurre lo contrario y son las palabras las que exprimen la imagen para rescatar de su hierática quietud un pequeño detalle escondido o una fantasía que la redime del mero retrato de lo cotidiano.
Red mortal
Hay que tener suerte y mirar donde casi nunca miramos para distinguir a esta araña entre los matorrales que bordean el camino. Su objetivo es pasar desapercibida y lo consigue a la perfección permaneciendo inmóvil en el centro de su casi invisible tela. Ya en casa, amplías la foto y admiras la delicadeza de esos ocho pies afianzados con increíble precisión a los finísimos hilos de seda. Después reparas en esa extraña figura del abdomen: una especie de tótem, como una calavera de búfalo, sosteniendo un pequeño sol anaranjado entre sus cuernos.